Los expertos avisan de la sexta gran extinción en la Tierra

¡Qué inquietante noticia! 😦  Os dejamos este interesante post para reflexionar hacia donde nos dirigimos, de manera lenta pero segura, si los humanos no variamos urgentemente nuestra forma de actuar en el planeta.

Fuente: elpais.com

El gran búho gris corre peligro por la intensa actividad maderera en los bosques del hemisferio norte. ONDREJ PROSICKY/SHUTTERSTOCK

En la Tierra hay vida desde hace unos 3.700 millones de años. En este tiempo, conocemos cinco extinciones masivas, episodios dramáticos en los que muchas, o la mayoría, de las formas de vida desaparecieron en un parpadeo geológico. El más reciente de ellos fue la calamidad mundial que se llevó a los dinosaurios y multitud de otras especies, hace unos 66 millones de años.

Cada vez más científicos afirman que nuestro planeta podría experimentar pronto la sexta extinción masiva, esta vez provocada por el impacto cada vez mayor causado por la humanidad. Otros, como el economista danés Bjørn Lomborg, tachan esas opiniones de mal informadas y alarmistas.

Nosotros sostenemos enfáticamente que el jurado ya ha deliberado y el debate ha terminado: la sexta extinción terrestre ya está aquí.

El colapso de la biodiversidad

Las extinciones masivas suponen una catastrófica pérdida de biodiversidad, pero lo que muchos no aprecian es qué significa eso de biodiversidad. Una forma abreviada de hablar de la biodiversidad es simplemente contar especies. Por ejemplo, si una especie se extingue sin ser sustituida por otra, estamos perdiendo biodiversidad.

Pero la biodiversidad no es solo cuestión de especies. Dentro de cada especie hay por lo general cantidades considerables de variación genética, demográfica, conductual y geográfica. Buena parte de esta variación supone adaptaciones a las condiciones medioambientales locales, para aumentar la aptitud biológica de un organismo concreto y de su población.

Y hay también una enorme cantidad de biodiversidad que supone interacciones entre las diferentes especies y su entorno físico. Muchas plantas dependen de animales para la polinización y para la dispersión de las semillas. Las especies que compiten se adaptan unas a otras, al igual que los depredadores y sus presas. Los patógenos y sus huéspedes también interactúan y evolucionan juntos, a veces con notable velocidad, mientras que nuestro sistema digestivo interno alberga billones de microbios útiles, inocuos o perjudiciales.

En consecuencia, los ecosistemas son una mezcolanza de especies diferentes que están continuamente compitiendo, combatiendo, cooperando, ocultándose, engañándose, timándose, robándose y consumiéndose unas a otras en una pasmosa variedad de formas.

Todo esto es, por lo tanto, la biodiversidad, desde los genes hasta los ecosistemas, pasando por todo lo demás.

El moderno espasmo de la extinción

Da igual cómo la midamos. La extinción masiva ya ha llegado. Un estudio efectuado en 2015 en el que uno de nosotros (Ehrlich) participaba como coautor empleó cálculos moderados para calcular la tasa natural o de fondo de extinción de especies en diversos grupos vertebrados. El estudio comparó a continuación estas tasas de fondo con el ritmo de pérdida de especies desde comienzos del siglo XX.

Incluso suponiendo tasas de fondo conservadoramente elevadas, las especies se están extinguiendo con mucha más rapidez que antes. Desde 1900, los reptiles desaparecen 24 veces más rápido, las aves, 34 veces, los mamíferos y los peces, unas 55 veces más rápido, y los anfibios, unas 100 veces más rápido que en el pasado.

Si agrupamos todos los grupos de vertebrados, la tasa media de pérdida de especies es 53 veces más alta que la tasa de fondo.

Filtros de extinción

Para empeorar las cosas, estas extinciones modernas no tienen en cuenta las múltiples pérdidas de especies causadas por los humanos antes de 1900. Se ha calculado, por ejemplo, que los polinesios eliminaron alrededor de 1.800 especies de aves endémicas de las diferentes islas del Pacífico que fueron colonizando a lo largo de los últimos dos milenios.

Y mucho antes, los primeros cazadores recolectores efectuaron extinciones relámpago de especies —en especial megafauna como mastodontes, moas, aves elefante y perezosos de tierra gigantes— en su migración de África a otros continentes.

En Australia, por ejemplo, la llegada de los humanos hace al menos 50.000 añosfue seguida al poco tiempo por la desaparición de enormes lagartos y pitones, canguros depredadores, el “león” marsupial y el Diprotodon, un marsupial del tamaño de un hipopótamo, entre otros.

Es posible que los cambios en el clima hayan contribuido, pero los humanos, con su caza y sus incendios han sido casi con seguridad la sentencia de muerte para muchas de estas especies.

Como resultado de estas extinciones anteriores a 1900, la mayoría de los ecosistemas de todo el mundo atravesaron un filtro de extinción: las especies más vulnerables desaparecieron, dejando atrás otras relativamente más resistentes o menos visibles.

Y lo que estamos viendo ahora es la pérdida de estos supervivientes. La suma de todas las especies llevadas a la extinción por los humanos desde la prehistoria hasta hoy sería mucho mayor de lo que muchos creen.

Perezosos gigantes terrestres como este Megatherium del tamaño de un elefante desaparecieron poco después de la llegada de los humanos al Nuevo Mundo.Perezosos gigantes terrestres como este Megatherium del tamaño de un elefante desaparecieron poco después de la llegada de los humanos al Nuevo Mundo. COPYRIGHT CATMANDO

La desaparición de poblaciones

La sexta gran extinción se manifiesta también de otros modos, en especial en la aniquilación generalizada de millones (miles de millones quizá) de poblaciones de animales y vegetales. Al igual que las especies pueden extinguirse, también lo hacen poblaciones concretas, reduciendo la diversidad genética y las perspectivas de supervivencia a largo plazo de la especie.

Por ejemplo, el rinoceronte bicorne asiático se extendía en otro tiempo por el sureste de Asia e Indochina. Hoy solo sobrevive en diminutas bolsas separadas que comprenden quizá el 3% de su ámbito geográfico original.

Tres cuartas partes de los carnívoros más grandes del mundo, incluidos los grandes felinos, los osos, las nutrias y los lobos, están disminuyendo en número. La mitad de estas especies ha perdido al menos el 50% de su anterior hábitat.

De modo similar, excepto en determinadas zonas salvajes, las poblaciones de grandes árboles longevos están disminuyendo drásticamente.

El Informe Planeta Vivo 2016 de WWF resume las tendencias a largo plazo de más de 14.000 poblaciones de más de 3.700 especies de vertebrados. Su conclusión: solo en las cuatro últimas décadas, el tamaño de las poblaciones observadas de mamíferos, aves, peces, anfibios y reptiles ha disminuido una media del 58% en todo el mundo.

Y a medida que la población de muchas especies cae en picado, sus cruciales funciones ecológicas disminuyen con ella, creando posibles reacciones en cadena capaces de alterar ecosistemas completos.

En consecuencia, las especies en peligro de desaparición pueden dejar de desempeñar su función ecológica mucho antes de extinguirse de hecho.

Pagar la deuda de la extinción

El tigre, en otro tiempo un depredador extendido y dominante, es hoy extremadamente raro en la mayor parte de su antiguo hábitat natural.El tigre, en otro tiempo un depredador extendido y dominante, es hoy extremadamente raro en la mayor parte de su antiguo hábitat natural. COPYRIGHT MATT GIBSON
Todo lo que sabemos sobre biología de la conservación nos dice que las especies cuya población está en caída libre son cada vez más vulnerables a la extinción.

Las extinciones rara vez se producen de manera instantánea, sino que la conspiración de los números en declive, la fragmentación de la población, la endogamia y la variación genética reducida puede conducir a un vórtice de extinción funesto. En este sentido, nuestro planeta está ahora acumulando una gran deuda de extinción que finalmente habrá que pagar.

Y no hablamos solo de perder hermosos animales; la civilización humana depende de la biodiversidad para su existencia misma. Las plantas, los animales y los microorganismos con los que compartimos la Tierra nos aportan servicios de ecosistema vitales, como regular el clima, proporcionar agua limpia, limitar las inundaciones, gestionar ciclos de nutrientes esenciales para la agricultura y la silvicultura, controlar las plagas perjudiciales para los cultivos y portadoras de enfermedades, y proporcionar belleza y beneficios espirituales y de recreo.

El loris lento, un primate primitivo, es un habitante de las junglas intactas del sur de Asia.
El loris lento, un primate primitivo, es un habitante de las junglas intactas del sur de Asia.COPYRIGHT HKHTT HJ
 ¿Nos aproximamos a la destrucción final? Ni mucho menos. Lo que estamos diciendo, sin embargo, es que la vida en la Tierra es en última instancia un juego en el que no hay ganadores ni perdedores. Los humanos no podemos seguir aumentando de número, consumir cada vez más tierra, agua y recursos naturales, y esperar que todo vaya bien.

Limitar el perjudicial cambio climático se ha convertido en un eslogan para luchar contra esos males. Pero las soluciones a la actual crisis de extinción deben ir mucho más allá.

Debemos también ralentizar urgentemente el crecimiento de la población humana, reducir el consumo y la caza excesivos, conservar lo que queda de las zonas vírgenes, ampliar y proteger mejor nuestras reservas naturales, invertir en la conservación de especies en grave peligro de extinción, y votar a líderes que conviertan estas cuestiones en una prioridad.

Sin medidas decisivas, es probable que cortemos ramas vitales del árbol de la vida que podría costar millones de años recuperar.

Los perros entienden lo que les decimos

Por fin un estudio científico respalda lo que ya sabíamos los que tenemos un perro en casa, ¡Nuestro perro nos entiende! 🙂

Fuente: National Geographic

Tardaron meses en entrenar a los perros de este estudio para permanecer completamente inmóviles. Foto: Enikő Kubinyi

Los propietarios de perros no necesitan un estudio científico que demuestre que sus mascotas entienden lo que están diciendo (aunque quienes tienen gatos no están tan seguros).

Nuevos escaneos demuestran que, cuando decimos “¡Buen perro!”, los perros escuchan tanto las palabras como la manera en que las pronunciamos. Es evidente que las palabras y la entonación son importantes para las personas, pero nadie –hasta ahora- sabía si estos dos factores también eran significativos para los perros.

En un estudio publicado en Science, un equipo de científicos encontró que el cerebro canino procesa la información de manera similar al cerebro humano.

“Estoy muy entusiasmado con este hallazgo. Es muy emocionante ver cuán estrecha es la correspondencia entre la actividad cerebral humana y la canina”, declaró Chris Petkov, neurofisiólogo de la Universidad de Newcastle, Reino Unido, quien no participó en el estudio.

Los cerebros perrunos son muy parecidos a los nuestros

Attila Andics, líder del estudio y amante de los perros, empezó a estudiar a los perros para entender cómo es que el cerebro mamífero procesa el lenguaje.

El primer paso no fue fácil: entrenar a los perros para permanecer absolutamente inmóviles en un escáner para imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI). Los adiestradores tardaron varios meses para obrar su magia en 13 mascotas reclutadas en Hungría, incluidos seis Border Collies, cuatro Golden Retrievers, un pastor alemán, y un crestado chino.

“La parte más complicada fue hacerlos entender que tenían que estar completamente inmóviles. Una vez que se dieron cuenta de que queríamos absoluta inmovilidad, todo resultó perfecto”, informa Andics, etólogo de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest, Hungría.

En 2014, Andics y sus colegas demostraron que los cerebros de los 13 perros respondían a distintas vocalizaciones, como gruñidos, ladridos, gemidos, y gritos, tanto de personas como de otros perros. Y el estudio halló que los sonidos alegres y temerosos activaban áreas cerebrales similares en ambas especies.

Sin embargo, el habla fue distinta. “Nada en la naturaleza es tan complejo como el habla humana”, afirmó Sophie Scott, neurocientífica de University College de Londres, quien no fue parte del nuevo estudio.

Eres un buen perro

De modo que, con el mismo grupo de 13 perros, Andics y sus colegas reprodujeron grabaciones de sus propietarios hablando de cuatro maneras diferentes: una palabra de elogio (como el término húngaro que significa “astuto” o “bien hecho”) en tono de elogio; una palabra neutra en tono neutro; una palabra de elogio en tono neutro; y una palabra neutra en tono de elogio.

Los resultados con neuroimágenes mostraron que el hemisferio cerebral izquierdo de los perros respondía a la palabra, mientras que el hemisferio derecho respondía a la entonación.

No obstante, hicieron falta tanto la palabra como el tono de elogio para activar el centro de recompensa del perro. Dicho de otra manera, tu mascota sabe cuándo la estás elogiando y que además, lo haces en serio.

“Con algunos perros, un elogio bastaría para conseguir que hagan lo que deseas. En este estudio, tratamos a nuestros perros como voluntarios felices que querían complacernos”, agrega Andics.

Así pues, el secreto para el buen comportamiento canino es hacerle saber a tu mascota que, realmente, es un buen perro.

 

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Presentado el árbol genealógico canino más completo basado en el ADN

Interesantísimo estudio genético para entender  la evolución de las razas caninas en todo el mundo.

Fuente: lavanguardia.com

Durante miles de años, los humanos hemos contribuido a la domesticación de los perros, hemos aprovechado muchas de sus cualidades y hemos propiciado su diversificación en razas. En los últimos años, diversos estudios genéticos han intentado documentar estos procesos de evolución forzada.

Relaciones de genoma y fenotipo en algunas de las razas de perros más conocidas

Relaciones de genoma y fenotipo en algunas de las razas de perros más conocidas (Cell Reports)

Ahora un equipo científico de Estados Unidos presenta la investigación más completa sobre la historia de la hibridación de los perros, teniendo en cuenta factores como el ADN, las migraciones, los patrones geográficos o la influencia ambiental. En este estudio que se publica esta semana en la revista Cell Reports se confirma, por ejemplo, que los perros llegaron a América hace unos 10.000 años y que algunos de los rasgos físicos y de carácter de razas genéticamente muy separadas han aparecido más de una vez a lo largo de la historia de los perros.

El equipo liderado por Eliane Ostrander, del National Human Genome Research Institute (Estados Unidos), ha analizado las secuencias de ADN de 1.346 perros pertenecientes a 161 razas modernas. Entre los resultados del estudio destaca la creación de un cladograma (diagrama ramificado) para representar la historia evolutiva de las razas de perros en todo el mundo.

El equipo de investigación estaba interesado en la clasificación de las razas de perros y también en los factores genéticos que pueden explicar la aparición de determinadas enfermedades. En este sentido, el estudio con las razas de perros podría incluso ayudar al avance de las investigaciones médicas en humanos.

Uno de los apartados en los que se han conseguido datos interesantes está relacionado con las razas de perros del ‘Nuevo Mundo’ (América), destaca la agencia Sinc. En busca de las razas de perros más antiguas, la investigación aporta nuevas evidencias de que los canes viajaron con los seres humanos desde hace miles de años. De hecho, aunque ya existían pruebas arqueológicas, el estudio muestra las primeras evidencias en razas modernas de la existencia del ‘perro del Nuevo Mundo’, una antigua subespecie canina que migró a través del estrecho de Bering con los antepasados ​​de los nativos americanos.

En este sentido, aunque las razas más populares en América proceden de las europeas, los científicos señalan que algunas razas de Centro y Sudamérica, como el perro sin pelo de Perú y el Xoloitzcuintle, probablemente desciendan de esta antigua raza de perro.

“Lo que observamos es que hay grupos de perros americanos que de alguna forma se separaron de las razas europeas”, afirma la profesora Heidi Parker, primera firmante del estudio. Esta investigadora subraya que al buscar firmas genéticas del ‘perro del Nuevo Mundo’ encontraron que estos canes las tenían ocultas en sus genomas. Sin embargo, para los expertos, siguen sin quedar claro qué genes de los perros sin pelo modernos proceden de Europa y cuáles de los antepasados del ‘perro del Nuevo Mundo’.

En el caso de otras razas de perros, los resultados fueron menos sorprendentes. Muchas razas denominadas de caza, como los Golden retrievers o los Setters irlandeses, tienen su origen en la época victoriana de Inglaterra en el siglo XIX, cuando se crearon nuevos usos de las armas en las expediciones de caza, destaca la agencia Sinc. Estos perros se agruparon en el árbol filogenético, al igual que las razas Spaniel. Las de Oriente Medio, como los Saluki, y de Asia, como los Chow Chows y Akitas, parecen haberse separado mucho antes de la “explosión victoriana” en Europa y en Estados Unidos.

Las razas pastor –la mayoría de origen europeo– resultaron ser inesperadamente diversas, según el estudio que ahora se presenta. “Observamos mucha más diversidad donde había un grupo particular de razas pastor que parecía venir del Reino Unido, un grupo particular que salió del norte de Europa, y un grupo diferente que salió del sur de Europa”, detalla Heidi Parker.

Los datos parecen confirmar que el uso de estas razas por parte de los humanos no es reciente. Los análisis genéticos también muestran que los perros pastor “se desarrollaron en diversos lugares y probablemente en épocas diferentes”, concreta Elaine Ostrander.

Artículo científico de referencia: Genomic Analyses Reveal the Influence of Geographic Origin, Migration, and Hybridization on Modern Dog Breed Development, Heidi G. Parker, Dayna L. Dreger, Maud Rimbault, Brian W. Davis, Alexandra B. Mullen, Gretchen Carpintero-Ramirez, Elaine A. Ostrander. Cell Reports. April, 24, 2017.

Ejemplares de 23 de las razas de perros analizadas en el estudio (denominación en inglés facilitada por los autores):

(A) Akita/Asian spitz.

(B) Shih tzu/Asian toy.

(C) Icelandic sheepdog/Nordic spitz .

(D) Miniature schnauzer/schnauzer.

(E) Pomeranian/small spitz.

(F) Brussels griffon/toy spitz .

(G) Puli/Hungarian.

(H) Standard poodle/poodle.

(I) Chihuahua/American toy.

(J) Rat terrier/American terrier.

(K) Miniature pinscher/pinscher.

(L) Irish terrier/terrier.

(M) German shepherd dog/New World.

(N) Saluki/Mediterranean.

(O) Basset hound/scent hound.

(P) American cocker spaniel/spaniel.

(Q) Golden retriever/retriever.

(R) German shorthaired pointer/pointer setter

(S) Briard/continental herder .

(T) Shetland sheepdog/UK rural.

(U) Rottweiler/drover

(V) Saint Bernard/alpine.

(W) English mastiff/European mastiff.

SeaWorld ha anunciado el nacimiento de su última orca en cautividad

La cría es hija de Takara, la que ya estaba embarazada cuando el parque tomó la decisión de suspender los programas de espectáculos y reproducción de esos cetáceos.

Fuente: emol.com

Takara nada junto a su cría recién nacida.

SeaWorld informó del nacimiento de su última orca en cautiverio después de que esta empresa de parques temáticos estadounidense suspendiera hace un año su programa de cría y espectáculos con estos cetáceos.

La cría nació a las 14:33 horas locales del miércoles (19:3 horas GMT) en el parque temático de SeaWorld en San Antonio (Texas), según reportó la empresa.

Los veterinarios aún no han bautizado al cetáceo porque no conocen si es macho o hembra. “Takara -la madre- nos hará saber cuando esté lista para que conozcamos a la cría y comencemos a desarrollar una relación de confianza”, explicó Julie, entrenadora de SeaWorld.

“Siendo éste el último nacimiento de una orca en un parque de SeaWorld, es la última oportunidad para que los investigadores estudien el desarrollo de las orcas de una manera que no se puede hacer en la naturaleza, ayudando a conservar esta asombrosa especie”, apuntó la empresa en su comunicado.

Takara, que tiene 25 años y nació en cautiverio en California, ya estaba embarazada cuando SeaWorld tomó en marzo de 2016 la decisión de suspender su programa de espectáculos y cría de orcas en cautividad tras una pérdida de visitantes.

El estreno del documental “Blackfish” (2013), dedicado a una orca (Tilikum) que ha causado la muerte de tres personas, entre ellas dos entrenadores, así como la muerte de tres orcas en el lapso de seis meses en el parque de San Antonio, había generado muchas dudas sobre las condiciones en las que vivían los cetáceos.

Las orcas que actualmente tiene SeaWorld (24 en los parques de San Antonio, Orlando (Florida) y San Diego (California) y otras seis en Tenerife (España)) permanecerán en cautiverio con fines educativos y de investigación durante décadas.

Según la organización About Whales and Dolphins, al concluir 2015 había 56 orcas en cautividad (23 de ellas capturadas en océanos) repartidas en al menos 12 parques marinos en Argentina, Canadá, Francia, España, Rusia, Japón y Estados Unidos.

Un perro persigue varios kilómetros el cortejo fúnebre de su dueña y permanece junto al ataúd

La historia de Bobby nos ha enternecido, lealtad en estado puro. Tras la muerte de su anciana dueña, el perro siguió a todo el cortejo fúnebre y permaneció junto al ataúd durante la ceremonia.  😦

Fuente: 20munutos.es
  • Tras perseguir al coche fúnebre durante más de tres kilómetros, Bobby se tumbó junto al lugar donde su dueña iba a ser enterrada y no se movió de allí.
  • El bisnieto de la anciana fallecida se dio cuenta y lo grabó para subirlo a las redes.

A comienzos de este mes, en un pueblo de Malasia, los amigos y familiares de una anciana mujer recientemente fallecida se reunieron para darle el último adiós. Lo que no se pudieron imaginar es que Bobby, el perro de la familia, había estado siguiendo el cortejo fúnebre para unirse también a la ceremonia.

Leong Khai Wai, el bisnieto de la fallecida, fue quien se dio cuenta de la presencia del animal a medida que se iban acercando al lugar donde iban a poner a descansar el cuerpo. Bobby seguía el cortejo fúnebre desde el borde de la carretera y anduvo así más de tres kilómetros.

Una vez en el lugar, el perro se tumbó a descansar cerca de donde iban a enterrar a la mujer y se negó a moverse de ahí. Parecía como si en todo momento supiera lo que estaba pasando y que esa era la manera que necesitaba de pasar el duelo.

El caso es que el fiel compañero no se separó de su mejor amiga bajo ningún concepto. Su comportamiento sorprendió tanto a los vecinos y conocidos que hubo quien dijo que era la primera vez que veía una lealtad tan extrema en un perro.

Muchas historias se han escrito y contado sobre la lealtad de los animales con quienes consideran parte de su familia. Esta es una prueba más de los puros sentimientos de estos seres.

Los perros de Mocoa, las otras víctimas de la tragedia.

Como suele ocurrir tras una tragedia como la ocurrida el viernes pasado en Mocoa, además de las terribles pérdidas personales, también tenemos que lamentar el daño causado a los animales. Afortunadamente, el albergue improvisado de unos voluntario, ha salvado las vidas de unos cuantos perros desconcertados y heridos tras la avalancha.

Fuente: elespectador.com

El veterinario José Darío Camacho atiende a los perros en un camión de la Policía. Gustavo Torrijos – El Espectador

Cerca de 20 voluntarios se unieron para rescatar de los escombros y recoger de la calle a los perros y gatos damnificados por la avalancha en Putumayo. Piden adecuar un albergue para estos animales y donaciones de medicamentos.

El pánico se apoderó la noche del viernes 31 de marzo de los habitantes de Mocoa, Putumayo. Gente desconcertada y bañada en barro bajaba corriendo de la montaña huyendo de la avalancha que mató a casi 300 personas. El parque central se convirtió en un punto de encuentro de las víctimas. En ese gentío y a oscuras, una diminuta perrita cubierta de lodo intentaba caminar entre los pies de las personas.

Ahí quedó moribunda hasta que amaneció. Tiempo después fue avistada por uno de los cuatro voluntarios que se han dado a la tarea de caminar las calles de la ciudad en busca de animales que perdieron a sus dueños y deambulan hambrientos. Ella era “Luna”, como la han apodado. Una perrita criolla de apenas un mes de nacida. Cuatro días después de la avalancha, es atendida bajo una carpa en los patios de la Policía, donde se instaló improvisadamente un consultorio de veterinaria. Unos cuantos medicamentos se observan en una estantería y una mesa Rimax hace de las veces de mesa de quirófano.

Cuando Luna llegó a este intento de albergue, estuvo a punto de morir por la cantidad de barro que había tragado. Fue tanto, que incluso los primeros días defecaba barro. Hoy, intenta al menos ponerse en pie y dar pasitos, pero llora cada vez que José Darío Camacho, uno de sus dos veterinarios, deja de acariciarla.

Las manos de Camacho han salvado a los 17 perros que están en ese sitio, ubicado al lado del Coliseo Olímpico, donde también funciona un albergue pero para humanos. Un camión de la Policía hace también las veces de guardería, ahí hay unas cinco perritas que tienen a su disposición platos con agua y concentrado. El veterinario de la Universidad Nacional llegó a Mocoa el domingo, tras un largo viaje por tierra desde Villavicencio hasta Putumayo.

José Darío Camacho ama a los animales, ha expuesto su vida al rescate de estos. Hace un año, para esta misma época, estaba en Pedeñales (Ecuador) ayudando a los perros damnificados por el terremoto. Desde entonces se quedó en el vecino país y construyó con sus propias manos un albergue para las mascotas que se quedaron huérfanas en esa tragedia, ellos son su familia. Este 2017, cuando quiso venir a Colombia a descansar unos días, y justo cuando iba a regresar a Pedeñales, se enteró de la avalancha en Mocoa. Estaba en la terminal de transporte de Bogotá, proveniente de Villavicencio (donde nació) y con rumbo al aeropuerto El Dorado; una amiga lo llamó para contarle la noticia más trágica de los últimos años en Colombia.

“No puedes darles la espalda a tu país”, le dijo ella. El veterinario canceló entonces su vuelo, y después de más de 20 horas de viaje pisó tierra mocoana. Camacho cuenta que su primera misión en la ciudad fue ir a las zonas del desastre para ver a qué perros podía rescatar. La escena que encontró fue la recuperación del cuerpo de una mujer embarazada y el llanto de las personas que alrededor observaban.

Indagó con la Policía si había ya un sitio dispuesto para los animales, pero la respuesta fue negativa. Casualmente se topó con Rosa y Camilo, dos animalistas de la zona que han dedicado su vida a los perros y gatos. Con ellos, buscó ayuda con los uniformados y se ubicaron en los patios de la institución para atender a los animales afectados. Se unieron la Fundación Arca, Corazón Animal y Happy Animal.

Allá han llegado decenas de personas con sus perritos y gaticos lastimados, como la mujer que sobrevivió a la avalancha agarrada de un cilindro de gas, pero sin soltar ni un minuto a su perro en brazos. Otros afectados por la tragedia han llegado para dejar a sus mascotas con Camacho, porque no tienen casa para garantizarles un buen vivir y están pasando los días en los albergues.

Laceraciones, hematomas y fracturas son las afectaciones más comunes de las mascotas en Mocoa. Escasean medicamentos como analgésicos y antibióticos, así mismo las frazadas para darle calor en las noches, alimento y agua. “Los animales son maestros que nos enseñan el amor condicional, la confianza en el otro, la paciencia. Ese es el legado de mis padres, el amor por los animales”, dice Rosa Guerrero Zambrano, de la Fundación Arca y quien se encarga de coordinar el refugio para las mascotas. Ella está organizando un registro fotográfico de todos los animales que encuentra en la calle, para después ir a los albergues y mostrarlas a los damnificados. El objetivo es reintegrarlos a sus familias.

La iniciativa privada de unos 15 voluntarios ha permitido este trabajo, pero no es suficiente. En menos de tres horas de estar ahí, unas cuatro mascotas escaparon porque las cuerdas que los sujetan no son lo suficientemente fuertes. Hace falta adecuar un albergue de verdad, con encerramiento y condiciones para que los animales no se estresen. Se espera que esta semana arriben desde Bogotá, la Universidad del Tolima y la Universidad de la Amazonia, varios veterinarios y estudiantes de Veterinaria, para apoyar las labores.