Mascota baleada en la via pública

La crueldad humana nunca dejará de sorprendernos. Sin ir más lejos, la madrugada del día 12, un hombre bajó de su coche y disparó a un pobre perro que “peleaba” con otro. Los testigos dicen que después de disparar, el hombre volvió tan tranquilo a su coche y se fue.

¿Cómo alguien puede cometer semejante acto y quedarse tan tranquilo? Miedo da que una persona así ande suelta por la calle.

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Fuente: ciudaddejosecpaz.com.ar

La comunidad protectora de Malvinas Argentinas repudian el hecho que ocurriera en la madrugada del domingo 12 de septiembre, como así vecinos de la localidad de Tortuguitas, donde ocurrió el nefasto hecho.Mascota baleada en a via pública

El protagonista de la triste historia es un perro manto negro llamado Pibito, conocido por los vecinos de la localidad por acompañar a su amiga Romina desde su casa hasta el centro de la localidad, o pasearse por la vereda de los bomberos. Pibito no es un perro de la calle, es el perro de uno de los bomberos de la localidad, pero es también el amigo de muchas personas que lo conocen y lo quieren. De buen carácter con las personas, peleador con los de su género; querido por algunos, discutido por otros.

El hecho relevante en esta historia es lo sucedido en la madrugada del domingo – aproximadamente 1.30 hs – Caminaban por la plaza junto a algunos amigos, acompañando y cuidándolos, y cruzo la avenida Directorio rumbo al supermercado día para pelear a otro perro, de talla menor. Las personas allí presentes fueron a separarlo, para que no mordiera al otro, cuando de repente se encontraron con un hombre medianamente joven, pelado, tez clara, que baja de un auto importado y toma cartas en el asunto. Salio muy resuelto, dejando a su compañera esperando, diciendo que el sabia que hacer. Para sorpresa de todos los presentes, saco un arma de grueso calibre – algunas versiones dicen que era una 9 mm – y le pega un tiro.

Todos los que estaban en el lugar, lo insultaron, y el “loco desconocido”, como dijeron testigos, se retiro del lugar tan rápido como llegó.

Pibito quedó tendido herido en la vereda, con el llanto desconsolado de Romina, su amiga, y la tensión y angustia de quienes presenciaron el incidente.

Se pidió ayuda a bomberos para trasladarlo o hacerles las primeras curaciones, y nada hicieron; eso indigno a algunos de los testigos. Alguien llamo a la policía, quienes trataron de dar algún tipo de colaboración en el tema, pero el dolor del animal al moverlo fue atemorizante para intentar algo en ese momento. Fue trasladado hasta la puerta de la Unidad Funcional Pueblo Chico, donde fue atendido de la manera que se pudo: lo limpiaron, le dieron agua, le aplicaron vendas con agua oxigenada; no había como trasladarlo.

En horas de la mañana, gracias al llamado de la Dra. Verónica Krejci, médica veterinaria del barrio La Soleada, en Tortuguitas, a una de las proteccionistas de la localidad fue trasladado a una clínica veterinaria de San Miguel.

Allí se le dio la atención necesaria, pero fueron 7 horas de sufrimiento, descompensación, perdida de sangre. Todos los que lo quieren rezan para que se recupere muy pronto, y claman justicia por el “loco desconocido”.

Algunos testigos dicen: ese tipo es capaz de pegarle un tiro a cualquier persona, no puede ser que ande armado…

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