Tecnología pionera para explorar a las mascotas

Tecnología de última generación al servicio de nuestras mascotas.
La resonancia magnética permite un diagnostico rápido y preciso aunque es necesario aplicar anestesia al animal para la intervención.
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Fuente:  elmundo.es – Patxi Arostegi

Un gato tratado en la máquina de resonancia magnética. | Patxi Corral

Idean un aparato de resonancias para detectar enfermedades en animales
El proyecto germinó hace 8 años gracias al veterinario José Luis del Valle

La resonancia magnética se realiza a través de un potente imán que refleja in situ los tejidos y órganos internos de la mascota. La información, que queda registrada en una pantalla digital anexa al aparato, sirve para que el veterinario pueda observar la imagen del animal para diagnosticar de forma muy precisa y en un periodo no superior de 24 horas, si su paciente sufre lesiones espinales, problemas epilépticos o si ha desarrollado un tumor cerebral.

El proyecto germinó hace 8 años cuando el experto veterinario José Luis del Valle, alma mater del proyecto, y sus colaboradores, vieron la necesidad de proporcionar a los vecinos de la comarca de Ayala, en Amurrio, un servicio de diagnóstico de imagen completo con la posibilidad de ofrecer resonancias magnéticas de los animales, un servicio inexistente hasta entonces en toda Euskadi.

“El problema que tenían muchos dueños de animales es que debían desplazarse hasta Madrid o León para hacer exámenes médicos detallados de sus mascotas, porque aquí no había una tecnologia ni maquinaria que permitiera hacer pruebas completas”, explica este experto veterinario alavés.

Una realidad que animó a este emprendedor vasco a montar un centro pionero en la intervención quirúrgica de animales de compañía. Así, hace dos años solicitó al consistorio local un terreno donde poder levantar este ambicioso centro. Entonces, recibió la ayuda de la SPRI –Agencia de Desarrollo empresarial vasca– para localizar un pabellón en el polígono Mascuribai, situado en el municipio alavés de Amurrio y que cuenta con una extensión de 800 metros cuadrados.

El innovador centro veterinario, abierto al público desde el pasado lunes que consta de dos plantas en las que se distribuyen laboratorios, salas de quirófanos, una sala blanca destinada al diagnóstico de imagen mediante resonancia magnética y otras dependencias, en las que los profesionales podránacometer scanners, ecografías, laparoscopias y biopsias para chequear la salud de los animales.

Entre los diversos equipamientos del centro destaca la novedosa sala de resonancias magnéticas. En su interior, los profesionales veterinarios pueden realizar sus pruebas radiológicas con un sofisticado imán que muestra el interior de los órganos y tejidos de la mascota.

“Es una herramienta innovadora que permite dejar al descubierto los órganos internos para poder conocer al detalle, si el animal padece de alguna enfermedad como puede ser un dolor de oído,, problemas en la espina dorsal y otras lesiones”, indica.

Una de las principales ventajas que ofrece este pionero aparato es la posibilidad de emitir el diagnóstico de la prueba el mismo día de la intervención, cuando lo normal es que los ciudadanos esperen más tiempo para recibir los resultados de la prueba. “El hándicap con el que contamos es que hay que anestesiar a la mascota durante más de dos horas. Pero aún así, podemos emitir los resultados a los dueños en poco tiempo”, destaca del Valle.

La tecnología novedosa ofertada por esta clínica no se limita a las resonancias magnéticas. Junto a este pionero servicio el centro ofrece una amplia gama de intervenciones de “mínima invasión” sobre los pacientes. De esta manera, los dueños de las mascotas disponen de la posibilidad de realizar rinoscopias –una endoscopia nasal que se realiza en cavidades nasales del animal para analizar lesiones inflamatorias o infecciosas–.

“La ventaja que ofrece esta intervención es que se realiza con una mínima invasión sobre el paciente, se pueden ejecutar biopsias y permite observar si el animal tiene parásitos nasales, entre otras aplicaciones”, ejemplifica el veterinario.

En la práctica, los profesionales deben aplicar unos tubos que funcionan a modo de una cámara que permite visualizar las cavidades internas del animal: desde la vejiga, al pulmón pasando por los intestinos del paciente.

Una vez se introducen los tubos, el albéitar debe acoplar unas micropinzas a las herramientas tubulares para obtener las muestras y resecciones que necesite para completar su análisis.

“A diferencia de otras clínicas que ofrecen este servicio por separado, nosotros aportamos una tecnología integrada con los servicios quirúrgicos”, destaca.

El servicio se completa con la posibilidad de realizar ecografías. Así, el aparato se activa y emite ondas de ultrasonidos que atraviesan el cuerpo del animal para reflejar sus órganos internos, mientras una pantalla muestra las imágenes obtenidas por el ecógrafo.

“En función de la exploración a la que se somete al aparato, este refleja en los colores de escalas de grises para trasmitirlo después en la imagen”.

A estos tratamientos específicos, el centro veterinario aporta una posibilidad más de tratamiento para los animales enfermos.

De esta manera, los responsables de esta hospital para animales de compañía desempeñan labores de tratamientos de miopatías que permiten “intervenir sobre las enfermedades musculares” que afectan al sistema nervioso del animal, así como la “excitabilidad de las membranas musculares” de las mascotas.

Para este fin se emplea una sala de quirófano donde los profesionales aplican tratamientos quirúrgicos con rayos X a través de una técnica denominada ozonoterapia. “Se emplea una radiación electromagnética con este gas especial que se utiliza para inyecciones que tratan lumbalgias, hemorragias o hernias discales”, subraya el responsable del Instituro Veterinario de Aiara.

A la hora de comprobar el éxito de los tratamientos aplicados en los pacientes, los responsables se muestran “muy satisfechos” por la eficacia de la tecnología empleada en el centro. No en vano, consideran que, tras la intervención, las mascotas muestran una mejoría sensible en su salud. “En los animales funciona menos el efecto plecebo y hemos comprobado que el éxito de los tratamientos es mayor que en seres humanos”.

Así, el veterinario responsable del centro estima que el porcentaje de progreso en el bienestar del animal tras una resonancia, ecografía o endoscopia, puede ser de un 80%, si bien puede rebajarse al 50%, dependiendo de la patología tratada.

Junto a la mejora de la salud, otro de los factores atrayentes de estas tecnologías reside en la rapidez con la que se puede emitir el diagnóstico. De esta manera, los resultados de las pruebas realizadas sobre la mascota pueden recibirse en menos de 24 horas, aunque el diagnóstico puede retrasarse en operaciones más complicadas.

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