Como dos gotas de agua

Zoey y JasperNiño-Y-Su-Mejor-Amigo-2

Una vez más, la amistad entre perros y bebés nos deja imágenes tiernas y encantadoras. Es la historia de Zoey, un perro de 7 años que fue adoptado por Grace Chon en la ciudad de Taiwan tras ser abandonado con sus hermanos. Cuando Grace fue madre, puso todo su empeño para que su hijo, Jasper, tuviera una relación directa, profunda y llena de sentimiento con Zoey. Así ha sido, y de este modo tan divertido a la par que dulce ha querido retratarlo la mamá de Jasper, fotógrafa de profesión:

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Sacudiendo el body

Carli Davidson Pet Photography

Seguro que os parece adorable el movimiento que realizan los perros al salir del agua. Esa peculiar sacudida para secar su cuerpo y deshacerse del agua que impregna su pelaje. Pues bien, el fotógrafo Carli Davidson decidió capturar este movimiento con su cámara para llegar a lo que el ojo humano no es capaz de percibir.

¿El resultado? Un recopilatorio de imágenes que combinan la inocencia y la gracia de un acto muy frecuente en nuestros perros y que captan al detalle el movimiento y la agitación de su piel, transformándolos en… Bueno, comprobadlo vosotros mismos:

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Y si no habéis tenido suficiente, dadle al play:

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Perros que realizan cálculos matemáticos. ¿Truco o realidad?

Resulta imposible no asombrarse al ver cómo un perro resuelve una operación matemática. Fue el caso de Stuppke, un perro que se hizo famoso en los años ’40 por ladrar tantas veces como indicaba el número escrito en la pizarra. Más recientemente han habido varios casos de perros conocidos por saber resolver raíces cuadradas y multiplicaciones y dar las respuestas ladrando o moviendo la pata el número de veces correcto. Pero, ¿realmente tienen la habilidad de realizar cálculos matemáticos? Las investigaciones científicas actuales demuestran que los perros sólo tienen un sentido numérico muy básico.

Sus habilidades se han explorado con técnicas parecidas a las que se utilizan con niños pequeños que todavía no hablan. Al no poder preguntarles directamente, se utiliza la duración de la mirada como indicador de lo que piensan y del llamado “efecto sorpresa”. El experimento está organizado de la siguiente manera:178929116

Mientras el animal está mirando a la persona, ésta esconde detrás de una pantalla dos grandes galletas. Después de algunos segundos, la persona retira la pantalla. Si en lugar de las dos galletas que el perro ha visto esconder hay tres galletas o solo una, el perro se queda asombrado. Su expectativa no corresponde a la realidad y su asombro se cuantifica con la duración de la mirada que es más larga cuando no aparecen las dos mismas galletas que el perro había visto esconder al principio. Esto sugiere que el perro tiene una habilidad numérica básica y puede diferenciar entre 1, 2 y 3.

Probablemente su habilidad consista en hacer estimaciones aproximadas de los números y percibir que una cantidad X es mayor o menor que la cantidad Y. Es gracias a esta habilidad que, puestos a elegir entre dos diferentes cantidades de premios en comida, los perros saben elegir la cantidad mayor. Sin embargo, esta habilidad tiene límites y, si entre las dos cantidades de premios solo hay una diferencia de pocas piezas, la elección del perro se vuelve aleatoria. Así pues, entre 1 y 4 premios, el perro elige sin duda 4, pero entre 3 y 4 no percibe de forma clara la diferencia.

Entonces, ¿cómo se explican los casos de perros que saben resolver operaciones matemáticas complejas? La respuesta es que los perros no saben resolverlas. En realidad, la persona envía al perro una señal corporal muy sutil (un ligero levantamiento de las cejas o un movimiento con el hombro, por ejemplo) que indica al perro que debe dejar de mover la pata o de ladrar.

Así que la supuesta habilidad de algunos perros de resolver correctamente cálculos matemáticos, es en verdad la increíble habilidad de leer señales corporales humanas con la misma precisión que puede hacerlo un niño de entre 6 meses y 2 años de edad.

El descenso de una especie: la golondrina común

Ave delicada y grácil con reflejos azules metálicos, blancos crema y garganta rojiza. Seguro que sabéis de quién estamos hablando: la golondrina común (hirundo rústica), una preciosa ave siempre relacionada con la vida en el campo y los entornos rurales, que a pesar de su abundancia durante muchos años, se encuentra actualmente en declive. El uso indiscriminado de plaguicidas que reducen la cantidad de insectos de los que se alimentan, la eliminación deliberada de sus nidos y la dificultad para nidificar en las nuevas construcciones arquitectónicas rurales son algunos de los problemas que han contribuido a la disminución del 30% de la especie en la última década (unos 10 millones de ejemplares), según los datos aportados por la Sociedad Española de Ornitología SEO/Birdlife.

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Los datos son tan alarmantes que, según los criterios de la UICN (Unión Nacional para la Conservación de la Naturaleza), la golondrina podría considerarse en España dentro de la categoría de amenaza VULNERABLE, una categoría similar a la de la cigüeña negra o el buitre negro. Y la situación es todavía más desoladora en el resto de Europa: los datos del European Bird Census Council (EBCC), indican un descenso del 35% en toda Europa, entre los años 1990 y 2011.

Ante esto, SEO/Birdlife ha decidido seleccionarla como Ave del año, en un 2014 que además celebran los 60 años que llevan esforzándose y trabajando por el bienestar de las aves que conviven con nosotros, ya sea en libertad o como mascotas.

Pero a pesar de esta pérdida de ejemplares, gracias a los constantes esfuerzos de personas vinculadas con la ornitología, se están consiguiendo grandes avances en el conocimiento de la golondrina como especie. La lucha por la preservación de las especies que nos rodean no desiste. Sociedades como SEO/Birdlife realizan constantemente labores beneficiosas para reducir y evitar la desaparición de las especies que componen nuestra fauna.

La música amansa a las fieras

Dj Bóxer

No es de extrañar que tu mascota reaccione de una determinada manera ante la música, pues está científicamente probado que los animales domésticos responden ante los sonidos y las melodías que conquistan sus oídos. Sus emociones pasan por estar relajados, tristes, tensos o enfadados dependiendo del tipo de música que les pongas.

Tal y como afirma una investigación realizada en la Escuela de psicología de la Universidad de Queens, la música clásica contribuye a la relajación de los perros, disminuye sus ladridos y aumenta sus tiempo de descanso. Por el contrario, si les ponemos a escuchar rock o heavy metal, su nivel de ansiedad y agitación aumentan, dando lugar a ladridos contantes, tensión en su estado de ánimo, y demás síntomas propios del estrés. Lo mismo ocurre si el perro está expuesto a conversaciones humanas en las que prevalecen los gritos y un ambiente tenso. En el caso de los gatos se llegó a la misma conclusión: gracias al experimento realizado por Hermann Bubna-Littitz, reconocido experto en comportamiento animal, se afirmó que los gatos también mostraban una conducta más relajada bajo melodías clásicas con compases rápidos, tonos suaves y voces masculinas.

MakiGatoSin embargo, ante la música pop, la respuesta de los perros fue inesperada: mostraron total indiferencia ante artistas de masas como Britney Spears, Shakira, Robbie Williams y Bob Marley, a pesar del gran éxito que tienen entre millones de admiradores humanos.

En definitiva, las reacciones que experimentan los perros y los gatos ante los diferentes estilos musicales, no difiere demasiado de las respuestas humanas ante el mismo estímulo: el estilo clásico tranquiliza tanto a los dueños como a sus mascotas.
También existe música especialmente diseñada para ellos, creada a partir de las composiciones musicales de Beethoven, Chopin y Mozart. Además, es muy común ponerles este tipo de música cuando el dueño se marcha de casa, para ayudarles a superar la ansiedad por separación.

Vamos, que salvo que queráis que vuestro perro o gato se convierta en el compañero de conciertos a lo Iron Maiden, ¡seleccionad bien el hilo musical cuando estéis con él!