Perros que realizan cálculos matemáticos. ¿Truco o realidad?

Resulta imposible no asombrarse al ver cómo un perro resuelve una operación matemática. Fue el caso de Stuppke, un perro que se hizo famoso en los años ’40 por ladrar tantas veces como indicaba el número escrito en la pizarra. Más recientemente han habido varios casos de perros conocidos por saber resolver raíces cuadradas y multiplicaciones y dar las respuestas ladrando o moviendo la pata el número de veces correcto. Pero, ¿realmente tienen la habilidad de realizar cálculos matemáticos? Las investigaciones científicas actuales demuestran que los perros sólo tienen un sentido numérico muy básico.

Sus habilidades se han explorado con técnicas parecidas a las que se utilizan con niños pequeños que todavía no hablan. Al no poder preguntarles directamente, se utiliza la duración de la mirada como indicador de lo que piensan y del llamado “efecto sorpresa”. El experimento está organizado de la siguiente manera:178929116

Mientras el animal está mirando a la persona, ésta esconde detrás de una pantalla dos grandes galletas. Después de algunos segundos, la persona retira la pantalla. Si en lugar de las dos galletas que el perro ha visto esconder hay tres galletas o solo una, el perro se queda asombrado. Su expectativa no corresponde a la realidad y su asombro se cuantifica con la duración de la mirada que es más larga cuando no aparecen las dos mismas galletas que el perro había visto esconder al principio. Esto sugiere que el perro tiene una habilidad numérica básica y puede diferenciar entre 1, 2 y 3.

Probablemente su habilidad consista en hacer estimaciones aproximadas de los números y percibir que una cantidad X es mayor o menor que la cantidad Y. Es gracias a esta habilidad que, puestos a elegir entre dos diferentes cantidades de premios en comida, los perros saben elegir la cantidad mayor. Sin embargo, esta habilidad tiene límites y, si entre las dos cantidades de premios solo hay una diferencia de pocas piezas, la elección del perro se vuelve aleatoria. Así pues, entre 1 y 4 premios, el perro elige sin duda 4, pero entre 3 y 4 no percibe de forma clara la diferencia.

Entonces, ¿cómo se explican los casos de perros que saben resolver operaciones matemáticas complejas? La respuesta es que los perros no saben resolverlas. En realidad, la persona envía al perro una señal corporal muy sutil (un ligero levantamiento de las cejas o un movimiento con el hombro, por ejemplo) que indica al perro que debe dejar de mover la pata o de ladrar.

Así que la supuesta habilidad de algunos perros de resolver correctamente cálculos matemáticos, es en verdad la increíble habilidad de leer señales corporales humanas con la misma precisión que puede hacerlo un niño de entre 6 meses y 2 años de edad.

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