Perros optimistas y pesimistas

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Los estudios comparativos entre perros y humanos siguen aportándonos datos sorprendentes. Es vez, el estudio va relacionado con el carácter optimista o pesimista que adquieren los perros, un dato que puede servirnos, sobre todo, para determinar el trabajo de los perros seleccionados para servir a la comunidad.

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Fuente: La Vanguardia

Un día antes de la entrega en el Sanders Theater de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), el 18 de septiembre pasado, de los premios Ig Nobel 2014 a la investigaciones científicas más curiosas, simpáticas, absurdas o directamente innobles, la profesora Melissa Starling, de la Universidad de Sydney (Australia), publicaba en la revista PLOS los resultados de su investigación sobre nuevos métodos para descubrir si un perro es optimista o pesimista.

No es la primera vez que un equipo científico presenta estudios sobre la posibilidad de que también entre los canes existan caracteres pesimistas y optimistas. Uno de los estudios más conocidos al respecto fue dirigido por el profesor Mike Mendl, de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y publicado en octubre de 2010 en la revista Current Biology. A parte del trabajo de los científicos, los cuidadores y propietarios de perros saben desde hace décadas que algunas de las características del carácter de estos animales pueden ser comparadas con el optimismo o pesimismo que se observa en las personas.

A parte de la obviedad de este conocimiento genérico, la profesora Starling explica que los resultados de su investigación son especialmente interesantes porque permiten “medir los estados emocionales positivos y negativos en los perros de manera objetiva y no invasiva”. “Averiguar la mayor precisión posible si un perro en particular es optimista o pesimista es particularmente útil en el contexto de los perros de trabajo y de servicios, y tiene implicaciones importantes para el bienestar animal”, explica la profesora Starling justificando su estudio.

Método de estudio

A los perros del estudio se les enseñó a asociar dos sonidos diferentes con obtener una recompensa de leche o la misma cantidad de agua en su lugar. Una vez que los perros han aprendido la tarea de discriminación, se les presentan tonos ambiguos. Si los perros responden después de tonos ambiguos, se nota que esperan que ocurran cosas buenas para ellos, y se les llama optimistas.

La investigación ha permitido calcular las puntuaciones de variabilidad para proporcionar un índice de optimismo. “El uso de un enfoque matemático para evaluar los datos de polarización de juicio en estudios con animales ofrece una interpretación más detallada de los análisis estadísticos tradicionales”, afirma la responsable del estudio en la revista PLOS.

“De los perros que hemos probado nos encontramos más que eran optimistas que pesimistas, pero es demasiado pronto para decir si eso es cierto para a población general de perros”, ha explicado Melissa Starling. Sin embargo, estos datos pueden ser una primera ayuda para los particulares como las instituciones (perreras, cuidadores de perros), pueden tener una visión mucho más precisa en la estructura emocional de sus perros.

De acuerdo con la investigación, de un perro con una personalidad optimista espera que sucedan más cosas buenas. Va a tomar riesgos y tener acceso a las recompensas. Es un perro que no se desanima cuando las cosas no salen bien y lo intenta de nuevo. Los reveses de menor importancia no le molestan.
Si un perro tiene una personalidad pesimista, espera que le ocurran menos cosas buenas. Esto puede hacer que sea cauteloso y con aversión al riesgo. Los contratiempos en las acciones que emprende pueden causarle angustia. Puede que no sea infeliz per se, pero es probable que sea más conformista y necesita un poco de aliento para probar cosas nuevas.

Los perros pesimistas parecían estar mucho más estresados ante una tarea que los perros optimistas. Ladraba o gimoteaba y evitaba repetir la tarea. “Esta investigación podría ayudar a los entrenadores de perros de trabajo a seleccionar los perros que mejor se adapten. Probando el optimismo o pesimismo en los perros de forma temprana se puede identificar buenos candidatos para el entrenamiento. A un perro pesimista que evita riesgos sería mejor tenerle como un perro guía, mientras que un perro optimista, persistente sería más adecuado para la detección de drogas o explosivos”, explica Starling.

 

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