Paul Rosolie, el hombre que quiso ser la merienda de una Anaconda

Eaten AliveEl pasado domingo 7 de diciembre, se emitió el documental Eaten Alive (Comido vivo) protagonizado por el naturalista, escritor y aventurero de 27 años Paul Rosolie, en la cadena de televisión Discovery Channel.

Hacía meses que se había propuesto la “hazaña”, lanzando un vídeo promocional en el que se anunciaba que Rosolie se dispondría a ser engullido por una descomunal Anaconda de más de 200 kilos y 6 metros de largo en la selva amazónica.

Ya entonces, la noticia sugirió muchas críticas y provocó la disconformidad de los grupos animalistas, pero la situación empeoró con el fracaso del aventurero a la hora de la verdad.

Al parecer, Rosoline tuvo que pedir ayuda a su equipo para ser rescatado de ser asfixiado por el reptil. A pesar de ir perfectamente preparado, vistiendo un traje especial, recubierto de sangre de cerdo, que lo protegía de los dientes afilados y de los potentes jugos gástricos del animal, y que incorporaba un reforzado sistema de respiración con oxígeno integrado así como un arnés para emergencias; el naturalista no pudo aguantar la increíble fuerza de la anaconda, y cedió ante el pánico al notar que su brazo estaba a punto de romperse y tenía dificultades para respirar. “Ella no intentó comerme, me quería asfixiar” añadió Rosoline. Y es que el modus operandi de estos animales consiste en asfixiar a la presa antes de tragarla… dato que debería haber tenido en cuenta antes de exponerse a tal peligro, ¿no creéis?

La decepción inundó las redes sociales en forma de comentarios de descontento y burla, sobre todo en Twitter, donde los internautas expresaron su opinión respecto al documental bajo el hashtag #EatenAlive.

Tras la emisión del fiasco, los productores del programa aseguraron que la anaconda no sufrió ningún daño durante la grabación y que lo recaudado con el documental iría destinado a fondos para la conservación de las serpientes.

Desde mundoAnimalia nos preguntamos hasta qué punto esto es cierto, pues de alguna forma se obligó al animal a engullir una presa enorme para posteriormente provocarle el regurgito de la misma, algo muy desagradable para la pobre anaconda. Y por otro lado, con el fracaso de la “gesta” se produjo una intervención para liberar a Rosoline, lo que supuso que todo el equipo presente tuviera que emplear su fuerza contra la serpiente para que ésta soltase la presa… De cualquier forma, y aunque se tratase de un “experimento científico”, nunca podremos estar a favor del uso de animales, bajo riesgo de sufrir daños, con fines lucrativos.

Y vosotros, ¿qué pensáis?

Un comentario en “Paul Rosolie, el hombre que quiso ser la merienda de una Anaconda

  1. Me parece innecesario ese tipo de experimentos; no se consigue nada importante salvo crisis para todos. Para conseguir fondos hay otras formas menos crueles.

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